lunes, 11 de mayo de 2026

 LA CIUDAD DE CÁCERES: EXPERIENCIAS PROFESIONALES VIVIDAS (1975-2025)


5.2.5.  Plan Director del Centro Histórico: Plan de Peatonalización

Desde los años sesenta del siglo XX, la experiencia peatonal anglosajona[136] y las europeas de vanguardia[137] evidenciaban ya que las calles peatonalizadas (pedestrian streets/ways) sin tráfico rodado habían reconvertido la protesta inicial de los comerciantes en beneficios, hecho demostrable por el incremento de sus ventas. Una década después, comenzaron las iniciativas de las asociaciones de comerciantes centro-europeos para la extensión de los recorridos peatonales (zones piétonnes/piètonnières), asumiendo -incluso ellos- el protagonismo de las intervenciones, cuando la administración municipal se mostraba remisa. 

En la España predemocrática de finales de los setenta se mantenía intacta la resistencia de los pequeños comerciantes a la peatonalización. Argumentaban en falso que los clientes de la periferia urbana, de la comarca y de la ciudad tenían que llegar motorizados hasta la puerta del establecimiento. Además, había que garantizar el acceso diario de funcionarios, empleados y la carga y descarga de suministros, actividad siempre conflictiva por desordenada[138].

A caballo entre los años 80 y 90, publiqué varios artículos sobre la revalorización funcional de los Centros Históricos[139], a partir de la peatonalización en su vertiente teórica-conceptual[140] y aplicada a las calles cacereñas de Pintores y Moret[141] en los que puse de manifiesto los beneficios incuestionables de la peatonalización de las calles comerciales de los Centros Históricos, defendiendo que VIVIR es un fundamento urbano superior y prioritario al de CONSUMIR, sobre todo en los Centros Históricos de urbanismo cultural mediterráneo del Patrimonio Mundial. 

Esta línea de investigación fue seguida por mis discípulas, la geógrafa Mariana Ferrera Martínez para Olivenza[142], y la aparejadora-geógrafa Leticia Puerta Serrano para Cáceres[143], que recogió en su trabajo 40 calles peatonales en las barriadas que conforman el Conjunto Histórico.

Tras el pionero cierre a tráfico de la calle Pintores de Cáceres, a partir de la apertura de la pretenciosa y ridícula ‘Gran Vía’ (1902-1937) entre las plazas Mayor y de San Juan, su peatonalización definitiva con la paralela calle Moret se produjo en 1983. Sin embargo, la reconquista ciudadana del espacio peatonal del Centro Histórico de Cáceres tuvo que esperar a 1995, con el cierre al tráfico de las calles San Pedro, Donoso Cortés y Roso de Luna para impedir el paso de vehículos a la Plaza de San Juan. En 2004 se restringió el tráfico a la Plaza de la Concepción, calle Santo Domingo y General Ezponda. En 2008, atendiendo a las reiteradas demandas vecinales se hizo lo propio con las calles Caleros y Tenerías, y en 2009 la consiguieron los 90 vecinos de la calle Nidos.

No obstante, será el Casco Intramuros, pese a su retroceso poblacional (de 1.107 habitantes en 2004 a 368 en 2012) el campo de batalla de la peatonalización, librada básicamente por la Asociación de Vecinos de la Ciudad Monumental, contra la resistencia municipal de los anteriores ayuntamientos del PSOE y del PP, electoralmente temerosos de la reacción ciudadana. Será la Corporación socialista (2007-2011) de Carmen Heras Pablo, con el geógrafo Carlos Jurado Rivas como concejal de Movilidad Urbana, la que tome la decisión el (03-02-2003) por medio de bolardos electrónicos -caprichosos en su cometido-, cámaras y semáforos con interfonos conectados con la Policía Local, y una inversión de 360.000 euros sufragada por el Plan de Excelencia Turística (2000-2004). 

El anterior desafuero de tarjetas de acceso, con más de un millar concedidas para tan sólo 360 residentes y 40 industriales, era inconcebible para un recinto monumental de 8 ha, Patrimonio Mundial, y resultado del desbarajuste, permisividad y clientelismo político. El problema de los usuarios de alojamientos hoteleros, pretendió solucionarse en la época de los bolardos electrónicos al proporcionar los hoteles el listado diario de los clientes con reserva de habitación a la Policía Municipal para que se identificasen a través del interfono…

En 2012, el Consistorio del PP redujo en un (30 %) el número de autorizaciones de acceso al Casco Intramuros, pasando de 1.084 a 741. No obstante, el trasiego de vehículos siguió siendo una constante y se mantuvo la imagen de los turistas paseando entre coches, mal aparcados o en movimiento. A partir de octubre de 2013, se planteó el proyecto de sustitución de las barreras físicas y de los bolardos peligrosos por cámaras vinculadas a un software que fotografiaban las matrículas de los vehículos autorizados y no autorizados que penetrasen en el recinto. Desde el (01-02-2016), la Ordenanza Municipal Reguladora del Acceso y Circulación de Vehículos (residentes, taxis, urgencias y emergencias, fuerzas de seguridad, servicios municipales…), ordenó, presuntamente, la circulación y aparcamiento de los vehículos autorizados, que debían respetar la velocidad máxima de 10 km/hora y la prioridad del peatón. Sin embargo, el sistema de control por cámaras, sin la información debida a los turistas provocó multas (de 100 a 500 €) por accesos involuntarios. Aún hoy, siguen sobrando coches oficiales (incluidos los de la UEX) y privados en las plazas y calles con indisciplina urbanística constatable. Así lo denuncia de forma reiterada la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo y se constata a simple vista.

La Plaza Mayor fue el segundo campo de batalla. Su deseada peatonalización tuvo costes políticos graves para la alcaldesa Carmen Heras Pablo, pese a que todo el mundo reconoce hoy que la ciudadanía ha vuelto a ocupar este lugar central, frío, duro, nada acogedor, desierto de vegetación y carente de mobiliario. La reforma de 2011 tuvo su primer contrapunto a la peatonalización total, ya que siete meses después en 2012, el gobierno del PP concedió permisos de tránsito por ella a taxis y repartidores y mayor superficie de ocupación a las terrazas, frente a los vecinos discriminados.

En el Ensanche, la peatonalización de San Pedro de Alcántara fue una de las medidas incluidas en el Plan de Infraestructuras para la Movilidad Urbana Sostenible (PIMUS), redactado por la empresa PROINTEC, responsable del Plan General Municipal de 2010. Junto al Parking de Primo de Rivera, formaban parte de la estrategia comercial fallida de implantación del Corte Inglés. En síntesis, una moneda de dos caras: en el reverso, la operación de rentabilidad política electoral para la alcaldesa Nevado con inversión de 635.375 € (procedentes de la Junta del PP), renovación especulativa y retroceso ambiental todo en una pieza; en el anverso, la reconversión mental de los comerciantes cacereños sobre los ‘beneficios privados’ de la peatonalización, dado que en junio de 2016, 40 empresarios (de los 45 censados en la calle) realizaron una campaña de recogida de firmas para exigir la peatonalización de la calle ¡30 años después de sus batallas en contrario…! 

Figs. 42 / 43. San Pedro de A., antes y después de la peatonalización. Autoría propia.

El resultado actual es la tónica dominante: desaparición de la vegetación, sustituida por el firme de granito, y la privatización del espacio público por las terrazas de las cafeterías.


[136] Paulhans, Peter. (1979). La ciudad peatonal. Gustavo Gili, Barcelona. 196 p.

[137] Brambilla, Roberto. y Longo, Gianni. (1989): Centros urbanos peatonales. Planificación, proyecto y gestión de zonas sin tráfico. Oikos-Tau, Barcelona. 208 p.

[138] Según datos municipales, entre 2004 y 2009 el parque cacereño de vehículos pasó de 56.736 a 64.906, con incremento del (14,4 %) y el de turismos creció de 43.158 a 48.554, con aumento del (12,5 %), y ello pese a la caída de ventas cifrada en (-30 %) en 2008, dando como resultado una relación de 1,9 turismos por habitante.

[139] Campesino, Antonio-José. (1986): “Revalorización funcional de los centros históricos españoles”. Coloquio Hispano-Francés sobre Espacios Urbanos. Casa de Velázquez y Universidad Complutense, Madrid, pp. 91-105.

[140] Campesino, Antonio-José. (1986): “La peatonalización: ¿Reconquista ciudadana o renovación especulativa?”. OESTE. Revista de Arquitectura y Urbanismo del Colegio Oficial de Arquitectos de Extremadura, nº 2. COADEX, Badajoz, 1986, pp. 121-130.

[141] Campesino, Antonio-José. (1990): “Centro-ciudad y revitalización funcional: las calles peatonales cacereñas de Pintores y Moret”. OESTE, Revista de Arquitectura y Urbanismo del Colegio Oficial de Arquitectos de Extremadura, 6/7. Urbanismo. Calles peatonales en Extremadura: 2 Cáceres. COADE, Cáceres, pp. 119-134.

[142] Ferrera, Mariana. (1987): “Calle peatonal Moreno Nieto de Olivenza”. Encuentros/Encontros de Ajuda. Acta, ponencias y comunicaciones. Diputación Provincial de Badajoz, Servicio de Publicaciones, Badajoz, pp. 773-791.

[143] Puerta, Leticia (2017). La peatonalización en la ciudad de Cáceres. Universidad de Extremadura, Departamento de Arte y Ciencias del Territorio, Sección de Geografía y Ordenación del Territorio, Cáceres. Trabajo Fin de Grado (inédito). (Dir. Antonio-José Campesino).


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