domingo, 22 de marzo de 2026

 LA CIUDAD DE CÁCERES: EXPERIENCIAS PROFESIONALES VIVIDAS (1975-2025)


5. PLAN GENERAL MUNICIPAL DE CÁCERES (PROINTEC’2010)

El Plan General de Ordenación Urbana (PGOU’1999), cuya aprobación había costado la friolera de trece años, no superó los tres años de vigencia por tener que adaptarse a las determinaciones de los nuevos marcos legales, estatal (LRSV’1998) y autonómico (LSOTEX’2001). 

La Corporación encargó su revisión en 2002 a la empresa PROINTEC (Enrique Porto Rey, Luis Rodríguez Avial, junto al arquitecto cacereño Manuel Herrero). Con Aprobación Inicial el (04-10-2005), el vigente Plan General Municipal de Cáceres (PGM) obtuvo la Aprobación Definitiva el (15-02-2010) con vigencia desde su publicación (DOE 30-03-2010), ocho años después.

Fig. 33. Fotograma aéreo de Cáceres 2003. 
Fuente: PGM PROINTEC Aprobación Inicial (2005).

El PGM'2010 es pura megalomanía planificadora, heredada del boom inmobiliario de la década prodigiosa, imposible de asumir por los postulados técnicos del Proyecto Cáceres 2016, cuya propuesta de modelo urbano era el de ciudad compacta mediterránea, depositaria de las señas históricas y simbólico-patrimoniales de identidad, frente a la ciudad difusa y neoliberal de la anomía y el mimetismo globalizador. El Patrimonio Mundial de Cáceres, como bien público, recurso estratégico para el desarrollo endógeno, y producto cultural había de gestionarse mediante planes con modelos urbanístico-arquitectónicos sostenibles.

Los profesionales, que no sólo creíamos en el planeamiento urbanístico como instrumento de ordenación y previsión futura de la ciudad, sino que lo enseñábamos en las aulas universitarias y lo practicábamos desde hacía un cuarto de siglo en los municipios extremeños, nos negamos a ser sujetos pacientes y silentes en el enigmático y controvertido proceso de redacción y aprobación del Plan General Municipal de Cáceres por PROINTEC. 

Un PGM, antitético en su génesis con la del PGOU de 1998 -endógeno, transparente y democrático-, que se redactó prêt à porter sin participación activa de los numerosos profesionales universitarios, técnicos y ciudadanos conocedores de la ciudad y oscurantista por mandato municipal, que produjo análisis sectoriales ignotos sin planimetría, cuyos resultados se incorporaron a la Memoria de Información sin posibilidad de cotejo crítico. 

No puede extrañar que tradujera propuestas rayanas en la hilaridad para el horizonte futurible de 2050: clasificación de 2.000 hectáreas de nuevo suelo urbanizable -tantas como las ya existentes-; construcción de 65.000 nuevas viviendas, porque sí, sin el preceptivo estudio de demanda; proyecciones demográficas megalómanas de ¿325.000 habitantes?[112], -cuando éramos 90.000 escasos y, a duras penas, ganábamos un millar al año-. Macro-magnitudes injustificables e injustificadas de ciencia-ficción, versión postmoderna del cuento de la lechera, en un PGM licitado a precio de oro (2.208.784 euros), y con un mes raquítico de Exposición Pública para alegaciones en el Palacio de la Isla.

Pura fantasía, porque los del oficio sabemos que prever ciudad para más allá de una década en el actual escenario de tensión de cambio urbano es misión imposible[113], una entelequia, salvo que se pretenda recalificar de golpe en plan neoliberal salvaje todo el suelo intersticial entre las infraestructuras viarias de gran capacidad para congojo de la fauna de la ZEPA y regocijo económico de la otra fauna de propietarios, promotores, constructores y entidades financieras, que producen y construyen la ciudad de todos en exclusivo beneficio propio.

Desde el “Foro de Urbanismo y Debate sobre el PGM” ejercimos la participación ciudadana, porque el derecho de libertad de cátedra -reconocido en el art. 20 c) de la Constitución Española- me permitió -y me seguirá permitiendo- reclamar libremente el derecho a la ciudad mediterránea, saludable y sostenible[114]

En su nombre sintetizo las carencias y desafueros urbanísticos de trazo grueso del PGM[115]:

·  Incomprensión del sistema urbano-territorial y de las relaciones de polarización, concurrencia e interdependencia funcional entre Cáceres y los municipios del entorno comarcal de influencia, que se tradujeron en deficiente formulación de objetivos de planeamiento y en determinaciones utópicas fuera de escala.

· Supeditación del modelo futuro de ciudad (aún por formular) a las redes arteriales de alta velocidad (Autovía de la Plata, Autovía de Trujillo y presunto TGV de ¿2010?), prediseñadas a su antojo por el Ministerio de Fomento, con Ronda Norte infrautilizada y sin rondas Este y Sur, lo que multiplicará la incomunicación y el colapso actual de tráfico.

· Ignorancia y desatención, compartidas con los gestores municipales, por la confección del Catálogo patrimonial riguroso para la conservación activa de una Ciudad del Patrimonio Mundial y de sus entornos de protección.

·  Connivencia municipal y asunción sin anestesia de las cesiones realizadas por los propietarios de suelos rústicos no urbanizables de la Sierrilla y de la Montaña, a cambio de jugoso suelo urbanizable en sectores de ensanche, con sobredimensionamiento injustificado del mismo. Tras años de desenfreno, resultaban insultantes los convenios urbanísticos ‘contra natura’ y al margen del planeamiento, entre particulares, promotores y Ayuntamiento, para conseguir mutaciones de clasificación de suelo urbanizable y de calificación de usos. Todo un idilio de talonario entre promotores y políticos (hechos unos para otros), nacido al calor de la burbuja inmobiliaria. La ambición de los primeros precisaba de la corrupción de los segundos para hacer brotar presuntas urbanizaciones en el urbanizable de la penillanura sin fin.

Cáceres merece ser planeada bajo una Nueva Cultural de Territorio[116], con nuevos presupuestos territoriales-urbanísticos-patrimoniales, públicos y sostenibles, y ensamblaje de su planeamiento urbanístico supramunicipal en unas Directrices Regionales de Ordenación Territorial, que se demandan a gritos y aún siguen sin aprobar[117], en las que el modelo de territorio -por fin definido- permute la triste condición de trastero informal por la de bien patrimonial, obligando a planificadores y gestores a considerar el papel estructurante de los entornos paisajísticos en la conformación de la ciudad futura. 

Al mimetismo globalizador de la ciudad neoliberal, difusa, especulativa e insostenible, se oponen frontalmente las señas de identidad de la ciudad de Cáceres, única y distinta cual huella digital, compacta y patrimonial con veinte siglos de historia urbana mediterránea. El Ayuntamiento, gestor autóctono, y los planificadores urbanos, sistemáticamente foráneos, continúan siendo incapaces de entender el urbanismo de esta ciudad, de definir su modelo urbano y de confeccionarle un traje a medida.


[112] Campesino, Antonio-José. (2005): “Demografía prospectiva y planeamiento urbanístico: ¿325.000 cacereños…?”. El Periódico Extremadura, Cáceres, p. 18 (miércoles, 23 de noviembre).

[113] Campesino, Antonio-José. (2007): “El planeamiento cacereño o la ‘historia de un proceso imposible’”. BÓVEDA. Revista Oficial de la Federación Provincial de Empresarios de la Construcción, Año IV, nº 26, Bimestre Mayo-Junio. Federación de Constructores (FECONS), Cáceres, pp. 14-15.

[114] Campesino, Antonio-José. (2005): “El Plan General Municipal de Cáceres: 2050 la odisea del territorio…”. Cáceres, 5 de noviembre.

[115] Ayuntamiento de Cáceres. (2018): Plan General Municipal. (Actualizado a 10-09-2018) https://www.ayto-caceres.es/ayuntamiento/plan-general-municipal/

[116] Asociación de Geógrafos ESpañoles. (2006): Manifiesto “Por una nueva cultura del Territorio”. https://www.age-geografia.es/site/wp-content/uploads/2018/10/Manifiesto-por-una-nueva-cultura-del-territorio-2006.pdf.

  AA.VV. (2009): Territorio, Urbanismo y Crisis. http://www.age-geografia.es/site/wp-content/ uploads/2018/06/Adenda-2009_MANIFIESTO_NuevaCulturadelTerritorio.pdf

     AA.VV. (2018): Adenda. En defensa del territorio ante los nuevos retos del cambio global.

   https://www.age-geografia.es/site/wp-content/uploads/2018/05/Adenda-2018_MANIFIESTO _NuevaCulturadelTerritorio.pdf

[117] Campesino, Antonio-José; Jiménez, Víctor; Salcedo, José-Carlos. (2018): “Extremadura: Tres décadas de autogobierno sin directrices de ordenación territorial”. Revista de Estudios Extremeños, Tomo LXXIV, Nº I. Diputación de Badajoz, Badajoz, pp. 517-522.


sábado, 14 de marzo de 2026

 LA CIUDAD DE CÁCERES: EXPERIENCIAS PROFESIONALES VIVIDAS (1975-2025)


4.9. Proyecto Cultural Cáceres 2016: de Intramuros a Europa (2007)

El Proyecto Cultural Cáceres 2016: de Intramuros a Europa, fue promovido y patrocinado por la Fundación Cáceres Siglo XXI[107], presidida por Felipe Vela Jiménez. Redactado por un equipo interdisciplinar de profesionales, bajo la dirección del profesor Antonio-José Campesino Fernández[108], fue presentado en el Ayuntamiento de Cáceres a finales de agosto de 2007 y asumido como proyecto municipal dentro del pacto de legislatura firmado entre PSOE (Carmen Heras Pablo) y Foro Ciudadano (Felipe Vela Jiménez). Por vez primera, Cáceres disponía de un Proyecto de Ciudad, a partir de un empeño colectivo e ilusionante.

Fig. 31. Proyecto Cáceres'2016. Fuente: Fundación Cáceres Siglo XXI.

¿Qué aporta Cáceres a Europa y qué aprende Europa de Cáceres? Para dar respuesta a la pregunta del Consejo de Europa y contrastar su dimensión europea definimos Cáceres como “Ciudad Mediterránea de Urbanismo Cultural: Del Conocimiento a la Innovación, a través de la Creatividad”, con 20 siglos de historia urbana y estratos civilizadores de todas las épocas, de escala humana, acogedora, tolerante y de gran calidad ambiental en su entorno territorial de influencia. 

Fig. 32. Cáceres 2016: De Intramuros a Europa (2007).

Para su desarrollo arbitramos figuras de planeamiento e instrumentos de gestión. Una propuesta metodológica de regeneración urbana, encaminada a preparar y recuperar la ciudad patrimonial y la ciudad moderna para asumir los retos de la globalización cultural. Éramos conscientes de que las restantes candidatas intentarían demostrar a Europa que también eran Ciudades de la Cultura, pero ¿De qué cultura? Ahí iba a residir la clave del proceso de selección: en demostrar la especificidad cultural de Cáceres y su proyección europea e internacional. El enunciado “De Intramuros a Europa”, no fue un mero eslogan de mercadotecnia urbana, porque contenía toda la carga de transferencias culturales que Cáceres’2016, ciudad mediterránea del Patrimonio Mundial, deseaba aportar a Europa y reivindicar frente a las Euro-ciudades, cuyos ‘cánones urbanísticos’, presuntamente modélicos se imponían ahora a las viejas ciudades de un Mediterráneo en crisis[109].

Cáceres aportaba su reconocido bagaje patrimonial, la función cultural universitaria de ciudad de congresos, y su atractivo como destino turístico del Patrimonio Mundial.  De nada iba a servir atesorar recursos patrimoniales y añoranzas épicas de glorias pasadas, si el Proyecto Cultural -y los sub-proyectos asociados- no fueran avalados por importantes inversiones públicas (Estado, Comunidad Autónoma, Diputación Provincial y Ayuntamiento) y privadas (entidades financieras, empresas). Cáceres aspiraba a ser Capital Europea de la Cultura (CEC’2016), un nuevo marchamo de identidad cultural.

De conseguir tan ansiada meta, durante dicho año la ciudad tendría que presentar su potencial cultural a los cacereños, a los extremeños, a los europeos y a los habitantes del resto del mundo, lo que supondría un estímulo para la ordenación urbanística-patrimonial, el re-equipamiento cultural urbano con canalización de inversiones en equipamientos y servicios culturales, públicos y privados, y la programación de una oferta cultura extraordinaria que generase empleo y la consolidase como destino turístico-cultural maduro del Patrimonio Mundial.

Activos culturales básicos en el diseño del proceso iban a ser el patrimonio cultural heredado, el urbanismo mediterráneo ordenado y sostenible, la proyección universitaria como ciudad de congresos y eventos culturales -motor de cambio en el mercado de la competitividad cultural-, y el atractivo turístico internacional, como destino del Patrimonio Mundial. Otros activos culturales, tan importantes o más que los anteriores para los evaluadores europeos de la candidatura cacereña, iban a ser los ciudadanos, asociaciones cívicas, foros, plataformas y agentes sociales, que deberían superar litigios partidistas, nostalgias históricas, complacencias épicas y atonía secular para creer en su protagonismo en la candidatura y comprometerse en la aglutinación de esfuerzos y sinergias participativas en torno al Proyecto Cultural.

Como líneas estratégicas de intervención, se diseñaron las siguientes:

a) Proceder a la ordenación urbanística-patrimonial, mediante la aprobación del PGM (en redacción) y del Plan Especial de Protección de 1990 (obsoleto).

b) Abordar la rehabilitación integrada pendiente para la repoblación social y la regeneración económica del Conjunto Histórico, con devolución de la multifuncional perdida[110].

c) Crear los instrumentos específicos de gestión urbanística (Gerencia) y patrimonial (Consorcio de la Ciudad Histórica).

d) Reforzar la reanimación cultural pública, mediante la oferta cultural complementaria, a la cual se estaban incorporando entes privados tan dinámicos como la Fundación Mercedes Calles y Carlos Ballestero en el Palacio de los Becerra (17 de abril de 2006).

e) Enfrentar el problema del ‘urbanismo comercial’ para transformar el comercio decimonónico en nuevo comercio cualificado, que atendiera las demandas insatisfechas del turista cultural (turismo de compras).

f) Desarrollar un Plan Estratégico de Turismo Cultural, aprovechando las nuevas infraestructuras turísticas hoteleras (Atrio, Casa Don Fernando, Don Manuel…).

g) Superar los estrangulamientos de accesibilidad y sistemas de transportes (Autovías, AVE, Aeropuerto) para situar la ciudad de Cáceres en el centro de la conexión meridiana del occidente español, (arcos Atlántico y Mediterráneo) con el eje trasversal peninsular (Madrid-Lisboa), redes claves en el proceso de integración peninsular y europea[111].

Las líneas estratégicas de intervención se materializaron en seis Planes Estratégicos:

1. Plan General Municipal. PROINTEC (Contratación 2002. Vigencia: DOE 30-03-2010).

2. Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico de Cáceres.

3. Plan Director de Intervención del Centro Histórico: Plaza Mayor y entornos.

4. Plan de Recualificación ambiental de Plazas (San Juan y la Concepción) y Espacios Públicos

5. Plan de Revitalización Funcional de Locales y Terrazas

6. Plan Integral de Tráfico, Aparcamientos y Peatonalización

7. Plan Director de la Ribera del Marco

8. Plan Director del Poblado Minero de Aldea Moret

El documento se soportaba en el Estudio Económico-Financiero, y contenía la propuesta de creación de una Oficina de Gestión, que se plasmará en el futuro ‘Consorcio de Cáceres 2016’.



[107] La Fundación “Cáceres Siglo XXI”, como organización sin ánimo de lucro, de ámbito regional y sede en Cáceres, fue constituida formalmente el día 12 de septiembre de 2006, por iniciativa de su impulsor y presidente Felipe Vela Jiménez.

[108] Campesino, Antonio-José. (Dir); Pizarro, Emilio; Senabre, David; Gómez, Alfonso; Torrecilla, Jesús; Acedo, Francisco; Calvo, Salvador; García, María Elena. (2007): Proyecto Cultural “Cáceres 2016: de Intramuros a Europa”. Fundación Cáceres Siglo XXI. Cáceres. 72 p. (Inédito).

[109] Senabre, David y Campesino, Antonio-José. (2005): “Territorio y ciudades mediterráneas, fundamentos de la identidad cultural europea”, en Flecha, J. R. y García, C. (Coords.). El Mediterráneo en la Unión Europea ampliada. Universidad Pontificia de Salamanca, Salamanca, pp. 143-174.

[110] Campesino, Antonio-José. (2001): “Las nuevas posibilidades económicas del centro histórico”, en Iglesias Gil, J. M. (dir.). Cursos sobre el Patrimonio Histórico, 5. Actas de los XI Cursos Monográficos sobre el Patrimonio Histórico. Universidad de Cantabria y Ayuntamiento de Reinosa, Santander, pp. 409-424.

[111] Campesino, Antonio-José. y Senabre, David. (2009): “Nuevas centralidades en territorios periféricos: el Oeste peninsular”. XXI Congreso de Geógrafos Españoles. Geografía, Territorio y Paisaje: el estado de la cuestión. AGE y Universidad de Castilla-La Mancha, Madrid, pp. 111-127.


sábado, 7 de marzo de 2026

 LA CIUDAD DE CÁCERES: EXPERIENCIAS PROFESIONALES VIVIDAS (1975-2025)


4.8. Ciudades Europeas de la Cultura: la competitividad cultural

A partir de la iniciativa de Melina Mercouri, las Ciudades Europeas de la Cultura se constituyeron por acuerdo del Consejo Europeo de Ministros de (13-06-1985) para contribuir a la cohesión de los pueblos europeos. El artículo 151 del Tratado de Maastricht (1991) recogía la voluntad comunitaria de que la cultura ocupara un lugar privilegiado en la construcción europea, mediante la revalorización de la riqueza, la diversidad y las características comunes del patrimonio cultural compartido para un mejor conocimiento mutuo de los ciudadanos[103].

En el contexto de globalización cultural, inherente al tránsito intersecular, las ciudades patrimoniales europeas pugnaron por encontrar su modelo específico de identidad, a fin de posicionarse ventajosamente en el mercado de la competitividad cultural[104]. No podía extrañar que la potencial designación como Capital Europea de la Cultura (nuevo marchamo de identidad turística-patrimonial) se convirtiera en una meta estratégica a perseguir en horizontes temporales mediatos por ciudades de distinta condición patrimonial y turística. En la normativa Decisión 649/2005/CE, el Parlamento Europeo y el Consejo reforzaron el nivel competitivo del proceso de selección al promover a escala nacional la competitividad entre las ciudades del propio Estado miembro interesadas por la candidatura al título.

De 1985 a 2004, se designó una treintena de Capitales Europeas de la Cultura, entre las que se incluyeron las españolas de Madrid’1992, Santiago de Compostela’2000 y Salamanca’2002. Preparar integralmente estas ciudades, definir sus modelos turístico-culturales, proponer sus respectivas candidaturas y obtenerlas no fue tarea fácil, ni fruto de improvisación momentánea, conformándose en el modelo de trabajo a seguir para Cáceres, Córdoba, Málaga, Santa Cruz de Tenerife, San Sebastián, Segovia y Tarragona, candidatas postulantes reconocidas para el año 2016.

Conviene que los cacereños conozcan las condiciones que, contenidas en la normativa, habían de reunir las futuras candidatas a Capital Europea de la Cultura en 2016:

1. La designación como Capital Europea de la Cultura suponía el reconocimiento público internacional de la tradición cultural de esa ciudad en su dimensión europea, es decir, de las transferencias culturales recíprocas y demostrables de ida y vuelta. Objetivo urbano de primer orden que definía una nueva imagen de marca de la competitividad turística-cultural. Poner el acento en la “dimensión europea”, equivalía a responder a las cuestiones esenciales de ¿Qué podía añadir esa Capital Europea de la Cultura a la UE? y ¿Qué podía aprender Europa de esa ciudad?

2. Aspirar a tal distinción exigía la especialización cultural de las ciudades candidatas y la definición de cuantiosas inversiones públicas y privadas en infraestructuras y equipamientos culturales. Se asumía, por tanto, una responsabilidad compartida del Estado, de la Comunidad Autónoma y del Ayuntamiento, que habían de funcionar al unísono a la hora de diseñar los instrumentos institucionales de decisión y gestión, de aprobar planes de inversiones de edificios culturales y de planificar una programación cultural extraordinaria para el año en cuestión.

3. Activos culturales básicos del proceso eran el patrimonio cultural heredado, la vocación universitaria y su atractivo turístico como ciudades de congresos y eventos culturales. La función universitaria era fundamental como motor de cambio en la estrategia de posicionar a las ciudades medias del Patrimonio Mundial en el mercado de la competitividad cultural. A la Universidad le deben las ciudades patrimoniales, -Cáceres en especial- no sólo su carácter de ciudades de la cultura sino su inclusión en la Lista del Patrimonio Mundial.

4. Los ciudadanos, asociaciones cívicas, agentes sociales y empresariales, y poderes públicos urbanos debían superar la eterna complacencia provinciana de la recreación en las glorias pasadas, para comprometerse en aglutinar esfuerzos en torno al Plan Global de Ciudad Europea de la Cultura. Sobraban nostalgias históricas, visiones partidistas, revanchismo político y actuaciones urbanísticas deplorables, que sólo servían para deteriorar la imagen pública de la ciudad ante las instancias internacionales y los evaluadores europeos.

5. Para ello, se debía recurrir a la metodología socrática, con riguroso examen de conciencia sobre el reconocimiento de sus limitaciones, fragilidades, debilidades y amenazas (ironía), para poder construir sobre las fortalezas y oportunidades (mayéutica) un Proyecto Cultural de alcance que engranase con el modelo futuro de ciudad, valorando en su justa medida el tamaño demográfico, su dinámica poblacional, su situación económica, su diversidad funcional y su condición de capitalidad.

6. De nada servía atesorar recursos patrimoniales y añejas glorias del pasado, si no se definía con antelación el Modelo Cultural de Ciudad, mediante la planificación y gestión de políticas, planes y proyectos de ordenación integrada (urbanística, patrimonial, cultural, social, funcional, ambiental y turística)[105], para preparar el destino turístico-cultural, a partir de un Proyecto Cultural (Decisión 1419/1999/CE) incorporado al dossier de la candidatura, para la promoción transformadora de los recursos patrimoniales en productos turísticos comercializables[106]. Dicho Proyecto Cultural había de conformarse mediante: un programa de manifestaciones artísticas-culturales y la asociación con operadores culturales de otros países europeos para la mejora de la promoción y gestión de actividades culturales; la divulgación entre los ciudadanos de la Unión Europea de los méritos, personalidades y acontecimientos que marcaron la historia y la cultura de la ciudad; la realización de iniciativas de acceso y sensibilización por el patrimonio, y la contribución al desarrollo de la actividad económica, sobre todo en lo referente al turismo y a la creación de empleo. En el caso de que dos ciudades fueran designadas capitales para el mismo año, estaban obligadas a desarrollar programas con lazos de relación.

7. Clave en el proceso de acercamiento o alejamiento a Europa era el posicionamiento de la ciudad en la red de Euro-Ciudades, en los ejes infraestructurales de comunicaciones y en los sistemas de transporte de gran capacidad y velocidad (Autovías y AVE), que favorecían o bloqueaban la accesibilidad al destino.

Para afrontar tal reto, las ciudades debían definir un Plan Estratégico de Ciudad, al que vincular los diversos Proyectos Estratégicos de planificación y gestión cultural, urbanística, patrimonial, turística y ambiental. 

Fruto del esfuerzo investigador, de la voluntad política regional y municipal, de la gestión técnica-administrativa y de la sinergia financiadora pública-privada, la ciudad de Cáceres contó con su primer Plan Estratégico de Ciudad y sus Proyectos asociados.



[103] Campesino, Antonio-José. (2001): “La herencia histórica en la ciudad europea contemporánea”, en Monleón, José. (Ed.). Europa, Final del Milenio. Las Ciudades. Las Migraciones. Los Derechos Humanos. Universidad Carlos III, Madrid, pp. 79-85.

[104] Campesino, Antonio-José. (2000): “El ‘patrimonio estrella’ del siglo XXI en las viejas ciudades históricas: la competitividad cultural”, en Castillo, Miguel Ángel (Edit.). Ciudades históricas: conservación y desarrollo. Fundación Argentaria-Visor Distribuciones, Madrid, pp. 35-43.

[105] Campesino, Antonio-José. (2002): “Integración de políticas urbanas en el planeamiento general, especial y estratégico (I-II-III)”. Habitex: Arquitectura, Vivienda y Ciudad, Revista Independiente, nº. 14-15 y 16, Mayo-Diciembre. Cáceres, pp. 5-18-22. (Dir. Joaquín Bohórquez Sánchez, Arquitecto).

[106] Campesino, Antonio-José. (2006): “Capitales Europeas de la Cultura: nueva imagen de marca de la Competitividad Turística”. X Congreso AECIT. Turismo y Territorio: conflictos, corresponsabilidad y estrategias de gestión. AECIT, Asociación Española de Expertos Científicos en Turismo (Málaga, 30 de noviembre y 1-2 de diciembre de 2005), Castellón, pp. 9-14.


sábado, 28 de febrero de 2026

 LA CIUDAD DE CÁCERES: EXPERIENCIAS PROFESIONALES VIVIDAS (1975-2025)


4.7. Aldea Moret: De patrimonio dilapidado a BIC, como Lugar de Interés Etnológico (1990-2002-2006-2011)

Ante las evidentes muestras de falta de valoración patrimonial, destrucción y amenaza de desaparición del patrimonio industrial, la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales del Ministerio de Educación y Cultura, a través del Instituto del Patrimonio Histórico Español, abordó en el año 2000 el Plan Nacional de Patrimonio Industrial (PNPI). 

La precariedad de conservación de este ingente patrimonio se debía a: su golosa ubicación en áreas de expansión periurbana con alto valor del suelo y fuerte presión inmobiliaria; al régimen de tenencia de grandes superficies en manos de un único propietario; al desprecio por la arqueología industrial; a la carencia de sensibilidad social y de las administraciones públicas por dicho patrimonio; a las dificultades de recuperación integral de los elementos originales, y a la disparidad de criterios técnicos para la conservación, destrucción o derribo. 

El soporte legal del PNPI se encontraba en el art. 3 de la LPHE'1985, que facultaba al Consejo de Patrimonio Histórico para elaborar y aprobar planes nacionales de preservación y conservación del patrimonio histórico español, conforme al art. 35 de la citada Ley. 

En junio de 2001 se abrió el plazo para que las Comunidades Autónomas elaboraran y presentaran el catálogo de bienes del patrimonio industrial ubicados en su territorio, susceptibles de ser integrados en el Plan a partir del año 2002. La Junta de Extremadura seleccionó tres: Harinera de Plasencia[99]Minas de Aldea Moret, y Bodegas de Almendralejo, admitidos por la Comisión Delegada del Consejo de Patrimonio Histórico Español entre los 49 bienes aprobados.

A raíz de la selección del bien “Minas de Aldea Moret”, se tomaron a toro pasado decisiones de protección y rehabilitación sobre piezas irrelevantes, porque las patrimoniales habían sido ya expoliadas, como la nave de superfosfatos (construida por entero en madera pino Flandes por técnicos belgas, franceses e ingleses y única en su género en España).

  
      Fig. 27. Almacén de superfosfatos.

Sobre el nuevo almacén de superfosfatos de 1957, -mal llamado edificio Embarcadero-, con el menor valor patrimonial del conjunto industrial de Aldea Moret, el Ayuntamiento de Cáceres abordó en 2003 una intervención rehabilitadora por valor inicial de 4.076.374,75 €, cofinanciada con fondos de la iniciativa comunitaria Urban-Calerizo. El proyecto, destinado a “Centro Cultural de Innovación y Parque Tecnológico”, fue adjudicado al estudio de arquitectura de Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano, y la construcción a la empresa Placonsa. Por múltiples problemas constructivos, que multiplicaron los costes hasta el infinito, el edificio comenzó a funcionar en 2010. Asimismo, se rehabilitó otra nave como Garaje G-2 para semillero de empresas industriales, Centro de Conocimiento AldeaLab C3, y Plataforma para la Promoción de Proyectos y Planes de Comunicación Digital.

Fig. 28. Embarcadero. Proyecto de Nieto y Sobejano.

Por su parte, la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura (Oficina de Gestión Alba Plata, Subproyecto 14-15) decidió rehabilitar en 2003 el castillete del pozo de la Mina Abundancia para albergue del “Centro de Interpretación de la minería de Aldea Moret y del proceso industrial de fabricación de abonos fertilizantes”, tienda-escaparate, centro de información turística de la Vía de la Plata y aula cultural para conferencias, charlas y actos culturales. Proceso administrativo complejo, dado que el edificio y el terreno del entorno circundante eran propiedad de la empresa constructora Placonsa, que debió cederlos al Ayuntamiento. Encargó el “Proyecto de Ejecución y Anteproyecto de Musealización para la Rehabilitación del Pozo de Extracción de la Mina Abundancia como Centro de Interpretación en Aldea Moret”, al equipo dirigido por la arquitecta cacereña Beatriz Montalbán Pozas, del que formé parte como geógrafo-urbanista[100]. Dicho Centro de Interpretación, que comenzó a funcionar en el año 2004, hoy se muere infrautilizado de aburrimiento junto al personal a su cargo, al no estar integrado en los circuitos turístico-culturales de la ciudad.

  
Fig. 29. Alzados del Proyecto del Centro de Interpretación de la Minería de Aldea Moret sobre el pozo de la Mina Abundancia. Beatriz Montalbán Pozas.

En el Salón Europeo de la Arquitectura “Europan 8: Proyecto de Regeneración Social, Económica y Ambiental” fue seleccionado en 2005 el proyecto de rehabilitación de Aldea Moret, redactado por los arquitectos Cristina Goberna, de Sevilla y Urtzi Grau, de Bilbao, pero afincados en Barcelona, con un proyecto de reordenación y regeneración social, económica y ambiental de la barriada, que llevó aparejado como premio la realización del Plan Especial de Reforma Interior y Mejora.

En paralelo, para el poblado minero se estaba cociendo otro guiso en la misma cocina. De 1973 a 1990, el paisaje integrado de Aldea Moret fue desmantelado por la destrucción sistemática y premeditada de instalaciones, talleres, almacenes, naves, equipamientos y viviendas del poblado minero, dilapidando patrimonio y señas de identidad de una actividad minero-industrial centenaria[101]

El suelo y los restos del naufragio fueron adquiridos en 1990 por la promotora Placonsa. Conforme al PGOU’1998, el poblado minero era Suelo Urbano (SU), enclavado, según el plano de gestión en el Área de Reparto RT-1, distrito de Aldea Moret 07, semidistrito Riotinto 0708, en el que se incluía el uso residencial tipo 4 y el equipamiento comercial tipo 1. En sesión de (15-04-2004), el Pleno del Ayuntamiento de Cáceres acordó viable la transformación urbanizadora de la Unidad de Ejecución RT-01 “Río Tinto”, determinando la gestión indirecta mediante sistema de compensación. La Agrupación de Interés Urbanístico de la Unidad de Ejecución presentó el Programa de Ejecución de la Unidad al Ayuntamiento que, mediante Resolución de (20-07-2006), aprobó inicialmente el Estudio de Detalle y el Proyecto de Reparcelación RT-01 “Río Tinto”, abriendo un período de información pública de veinte días durante el mes de agosto para la formulación de alegaciones. La empresa constructora Pronorba, entonces propietaria, pretendió la urbanización intensiva de una superficie de 28,5 ha, por el “Residencial Sierra de San Pedro”. Una intervención -presuntamente remodeladora- para ubicar siete nuevas manzanas sobre una superficie de 13.885 m2, con edificabilidad de 16.662 m2 que permitiría levantar un centenar de viviendas unifamiliares sobre la trama actual del poblado minero.

Ante la dinámica de los acontecimientos, presentamos alegaciones al Proyecto de Reparcelación contenido en el Programa de la Unidad de Ejecución del Ayuntamiento, demandando la conservación y rehabilitación integrada del poblado por su condición patrimonial (ya que el Plan General Municipal -PGM- con aprobación inicial tan sólo le adjudicaba protección ambiental). En vista de que no surtieron efecto, el (28-08-2006) creamos la “Plataforma ciudadana “Salvemos el Poblado Minero”, dispuestos a pelear, -una vez más-, no sólo por el patrimonio construido sino, sobre todo, por la docena de familias que lo habitaban numantinamente, como protagonistas de la reivindicación. No tuvimos necesidad de distribuir octavillas para solicitud de firmas, porque la Agencia Extremeña de la Vivienda, Urbanismo y Territorio nos llamó al día siguiente para comunicarnos el compromiso firme de adquisición para su rehabilitación del 70 % del Poblado Minero por 3.000.000 de euros, quedando el 30 % restante en proindiviso, controlado por la Junta con un tratamiento urbanístico especial.

Fig. 30. Reunión de la Plataforma ciudadana: Salvemos Aldea Moret (28/08/2006).

El Ayuntamiento se comprometió a la realización de un Plan Director de Intervención de Aldea Moret (2010) -aún por ver- y la Consejería de Cultura, a través de la Dirección General de Patrimonio incoó el oportuno expediente para declaración de B.I.C., resuelto con la categoría de Lugar de Interés Etnológico el (27-05-2011).

Asimismo, el Ayuntamiento aprobó definitivamente el 21/07/2016 el Plan Especial de Reforma Interior del Poblado Minero Aldea Moret Superfosfatos Cáceres, que también se encuentra ayuno de ejecución en su ordenación urbanística en clave medioambiental[102].

Tras décadas de oficio, me sigue dejando ojiplático el genuino estilo de este país nuestro, aún llamado España, de construir-destruyendo, para redimir posteriormente lo arrasado de sus cenizas con declaraciones patrimoniales a toro pasado (léase, Granadilla, Aldea Moret…), pero sin cumplimiento de las obligaciones legales de planeamiento y gestión patrimonial. 


[99] Salcedo, José-Carlos y Campesino, Antonio-José. (2025): La Fábrica de Harinas de Plasencia. Sistema de Estructuras Industriales. 25 aniversario de la Universidad Popular de Plasencia. Ayuntamiento de Plasencia, Imprenta CopeGraF, Cáceres. 150 p.

[100] Montalbán, Beatriz y Campesino Antonio-José. (2003): Proyecto de Ejecución del Anteproyecto de Musealización para la Rehabilitación del Pozo de Extracción de la Mina Abundancia como Centro de Interpretación en Aldea Moret. Cáceres.

[101] Campesino, Antonio-José. (2006): “Poblado y complejo minero-industrial de Aldea Moret: de paisaje integrado a patrimonio dilapidado”. Piedras con raíces. La revista de nuestra arquitectura vernácula, nº 15, otoño. Asociación por la Arquitectura Rural Tradicional de Extremadura (ARTE), Cáceres, pp. 4-12.

[102] Sánchez, Carlos. (2021): Elm desarrollo urbano de Cáceres a través de su planeamiento (1961-2018). Tesis Doctoral. Programa de Doctorado Desarrollo Territorial Sostenible. Universidad de Extremadura, Cáceres. 424 p. (Inédita). (Dirs. Antonio-José Campesino y José-Carlos Salcedo).


sábado, 21 de febrero de 2026

 LA CIUDAD DE CÁCERES: EXPERIENCIAS PROFESIONALES VIVIDAS (1975-2025)


4.6. El paisaje Integrado de Aldea Moret: génesis, evolución y finiquito (1860-1973)

El paisaje integrado de Aldea Moret fue la síntesis de relaciones causales entre explotación minera, desarrollo industrial, transporte ferroviario y uso habitacional. Minería de fosfatos, tinglado ferroviario, actividad industrial y poblado minero conformaron el complejo minero industrial centenario de Aldea Moret (1860-1960), ubicado a tres km en la periferia suroccidental de Cáceres. El único exponente de la revolución industrial, incomprendido para la memoria urbana cacereña, cuyas imágenes actuales de abandono, deterioro, destrucción y aniquilación premeditada por la ola urbanizadora constituyen una afrenta histórica al patrimonio minero, industrial, urbanístico, arquitectónico y ambiental.

El poblado minero de Aldea Moret[96] conformó en Cáceres la materialización teórica de una colonia obrera planeada ex novo, (1887) como poblado-factoría paternalista de corte anglosajón, fundamentado en las teorías habitacionales del socialismo utópico francés e inglés, pionero en el desarrollo del formato de Ciudad-Jardín (Garden City): “cada obrero en una casa y en cada casa un huerto y un jardín”, que defendería Arturo Soria y Mata en su Teoría de la Ciudad Lineal de Madrid (1882) y Ebenezer Howard en sus Cities of Tomorrow: An intelectual History of Urban Planning and Design Since (1880). 

Sus logros se resumían en: explotación productiva y residencia integradas en la naturaleza; conquista obrera de sustitución de los primitivos barracones colectivos por vivienda unifamiliar con presencia constante de vegetación pública y privada; dotación de ferrocarril como moderno elemento de transporte, y hábitat alejado de la ciudad donde compaginar residencia y trabajo de auténtico proletariado minero-industrial con tareas agrícolas de subsistencia a tiempo parcial.

Fig. 23. Poblado minero de Aldea Moret. Trama viaria y manzanero.

El plano de trama ortogonal se organizó mediante cuatro calles longitudinales trazadas a cordel, de sensible orientación Norte-Sur, paralelas entre sí (Santa Cristina, Real, Santa Isabel y Abundancia), cortadas por las trasversales de (Santa Eulalia y San Eugenio), con viales de tierra apisonada, de anchura superior a la altura de las viviendas que los flanqueaban, y anchas aceras arboladas con alcorques, evidenciaban el compromiso medioambiental del higienismo decimonónico finisecular (insolación, aireación, ventilación, arbolado público añadido al verde privado –jardín y huerto- de cada vivienda) que el insigne ingeniero, arquitecto y urbanista Ildefonso Cerdá sintetizó en su lema: “Urbanizad el campo, ruralizad la ciudad, repletam terram”, con posterior instalación de farolas de hierro forjado para el alumbrado.

Sobre el manzanero y parcelario regulares se construyeron dos tipologías de viviendas: las unifamiliares domésticas de una planta (con fachada de entre 5 y 8 metros, puerta y una o dos ventanas, paramentos de mampostería de ladrillo, enfoscados y cubierta a dos aguas) que disponían de entradas independientes, jardín en fachada retranqueada o en trasera y adosadas a la inglesa back to back (espalda con espalda), mediante patio trasero con presencia de algunos huertos, para satisfacción de las necesidades alimenticias básicas, y edificios aislados de cuadras para vacas y cochinos. Por lo general las fachadas de la calle Abundancia orientadas a poniente estaban retranqueadas con presencia de jardín delantero. Pese a no ser un paraíso habitacional por las duras condiciones laborales de la actividad minera (silicosis, accidentabilidad, bajos salarios), los estándares de habitabilidad eran absolutamente inéditos e impensables en el Cáceres decimonónico, aquejado de falta de vivienda obrera y de exceso de alquileres usurarios.

Fig. 24. Tipología de viviendas unifamiliares de ciudad-jardín obrera.

Al otro lado de la vía férrea, las viviendas de dos plantas para ingenieros reflejaban en su estructura y composición arquitectónica la diferenciación del estatus socio-productivo, dando lugar a tres bloques exentos de dos plantas con sólida estructura constructiva en medio de un espacio verde y arbolado, de los que se conservan dos. Completaban las tipologías edificatorias los contenedores de la iglesia y casa parroquial de San Eugenio, escuela, economato, botiquín, laboratorio y edificios de oficinas técnicas, talleres de dibujo, administración y trabajos topográficos.

Fig. 25. Casas de ingenieros

Entre 1886 y 1981, la dinámica demográfica fluctuante del poblado minero discurrió paralela a los avatares y coyunturas económicas del complejo minero-industrial: los 340 habitantes de 1887 se redujeron a 177 habitantes en 1896, por efecto de la crisis de 1892 que paralizó la explotación minera entre 1893 y 1899, para despertar del letargo en la segunda década del siglo XX (571 hab. en 1910) por el efecto dinamizador de la demanda internacional de fosfatos durante la primera guerra mundial (1914-1918). 

La unidad del poblado se romperá a partir de 1929 por el cierre de instalaciones hasta 1947 y por la promoción municipal de autoconstrucción de la Barriada Nueva (1930), al otro lado de la vía férrea. La producción de fosfatos no resistirá la competencia de los norteafricanos, por lo que la empresa Explosivos Riotinto forzará los expedientes de crisis de 1960 y 1973, con el cierre definitivo del complejo minero industrial y la reducción de los efectivos poblacionales a 26 vecinos y 76 habitantes (1981).

Dotaciones y equipamientos comunitarios como la iglesia de San Eugenio (1886) -elemento aglutinador de la feligresía, pese a su posición excéntrica en el poblado-, escuelas, economato, laboratorio, almacén general, cantinas y estación de ferrocarril, conferían al poblado minero, popularmente conocido como “El pueblito” el carácter de una célula poblacional autónoma de ciudad minera en miniatura. El agua utilizada en las viviendas se acarreaba a cántaros por las mujeres (a la cabeza o al cuadril) y por los hombres en aguaderas a lomos de caballerías para su consumo o venta desde la llamada “Fuente Santa”, situada a 1,5 km del poblado en las estribaciones del Cerro Romanos, de excelente calidad y santificada por su proximidad a la ermita de Santa Lucía. A orillas del arroyo “Alcor de Santa Ana”, donde lavaban las ropas las mujeres del poblado, existía media docena de fuentes para el consumo.

 
Fig. 26. Edificios singulares del complejo minero-industrial de Aldea Moret,

El poblado minero de Aldea Moret[97] fue el proyecto pionero cacereño de urbanismo planeado (1887), autárquico en servicios, dotaciones, equipamientos, zonas verdes-deportivas y comunicado por ferrocarril. El cierre de la explotación (1973) arruinó el complejo minero-industrial. Dentro del conjunto, las tipologías arquitectónicas definieron perfectamente cada uno de los usos en el territorio, adaptándose a las funciones específicas: pozos mineros, industrias transformadoras, ferrocarril y poblado minero. Las tipologías edificatorias en este ámbito minero-industrial arruinado mantienen aún los esqueletos de los contenedores de extracción, transformación y almacenaje en flagrante deterioro físico. Dentro del poblado minero, con su integridad rota por demoliciones sucesivas de edificios de servicios y de viviendas, podemos consignar como reliquias la docena de viviendas que aún mantienen en pie los residentes, las viviendas para ingenieros y la iglesia de San Eugenio. 

Con sucesivas generaciones de alumnos, fuimos testigos de su aniquilamiento durante las prácticas anuales de Geografía Urbana. Las señas de identidad de Cáceres no se limitan al núcleo genético “monumental”, reduccionismo dominante entre los cacereños de toda la vida (catovi), muy conservadores ellos, pero incapaces de preservar los valores urbanísticos y patrimoniales del ensanche y periferias cacereñas[98]

Continuará…


[96] Gómez, Dionisia. (1978): Aldea Moret, de poblado minero a suburbio cacereño. Aula de Cultura de la Caja de Ahorros de Cáceres, Cáceres. 109 p.

[97] Campesino, Antonio-José. y Ariza, Diego. (1988): “Pueblos deshabitados de Extremadura: Poblado minero de Aldea Moret / Estación Arroyo-Malpartida. Dos casos interrelacionados de abandono por reconversión de la actividad industrial cacereña”. OESTE, Revista de Arquitectura y Urbanismo, nº 5. Colegio Oficial de Arquitectos de Extremadura (COADE), Badajoz, pp. 121-134.

[98] Ariza, Diego; Bernal, José Luis; Campesino, Antonio-José; Lozano, María del Mar. (1994): “Paseos por la ciudad de Cáceres”. Periferia. Publicación semestral de Arquitectura, 13 (2º semestre). Colegios de Arquitectos de Andalucía, Extremadura y Canarias, Sevilla, pp. 114-135.