LA CIUDAD DE CÁCERES: EXPERIENCIAS PROFESIONALES VIVIDAS (1975-2025)
6.2. Cáceres: primer destino turístico-cultural de Extremadura (1986-2025)
Desde el inicio de la década de los noventa del siglo pasado, las demandas turísticas comenzaron a bascular sobre las ciudades históricas (ecosistemas patrimoniales, únicos e irrepetibles, depositarios de las señas de identidad de cada estado y región), cuyos espacios urbanos se transformaron en escenario y sus recursos patrimoniales en materia prima del nuevo segmento de turismo cultural, entendido como “el conjunto de actividades turísticas ligadas al conocimiento y disfrute de los bienes patrimoniales, cultura, costumbres y modos de vida de las poblaciones, con repercusiones trasversales de producción, distribución, transporte y consumo, de capital importancia para las economías urbanas locales”[170].
El segmento del turismo urbano comprende una encrucijada de modalidades turísticas, tan plural como la heterogeneidad de atractivos que ofrece la ciudad: turismo monumental (patrimonial), turismo cultural (museos, congresos, jornadas técnicas, exposiciones, conciertos), turismo deportivo (olimpiadas, eventos deportivos), turismo religioso (peregrinaciones), turismo de negocios (trabajo, incentivos, ferias, reuniones), turismo de compras, y turismo gastronómico.
Cuatro décadas después, el turismo cultural es hoy ya de masas, debido a la progresión geométrica de la atracción turística por las ciudades patrimoniales, impulsada por: a) Turismo de corta duración y frecuencia (viajes culturales, recreativos y profesionales sin pernoctación), de fin de semana y de un día; b) Renovada atracción por productos culturales y patrimoniales (eventos, exposiciones y museos); c) Regeneración del paisaje urbano (ciudad como espacio de consumo de servicios); d) Mejora de los transportes públicos de alta velocidad; e) Generalización de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, y f) Motivaciones de los viajeros: (disfrute de los recursos patrimoniales, y consumo de cultura y arte).
¿Realmente, el escaso espacio común de nuestras ciudades históricas mediterráneas sigue siendo público o acusa un preocupante proceso de creciente privatización? Comparto la respuesta de Alfonso Álvarez Mora, catedrático de urbanística de la Universidad de Valladolid “el valor de cambio del espacio-mercancía se ha impuesto sobre el valor de uso y disfrute colectivo”[171].
La investigación turística en la ciudad de Cáceres se consolidó en el Congreso de Comercio, Turismo y Cambios Funcionales en las Ciudades Españolas del Patrimonio Mundial (1999), que organicé en Cáceres y al que presentamos una ponencia sobre “Comercio y Turismo en el Centro Histórico de Cáceres”, en la que el profesor Sánchez Martín desarrolló la primera aplicación estratégica de un SIG al turismo cultural[172].
El Plan
de Excelencia Turística de Cáceres (2000-2004), con una inversión de 2,7
millones de euros (financiados conjuntamente por las administraciones local,
autonómica y nacional), supuso un apoyo a la mejora de los servicios y
dotaciones para la revalorización del patrimonio. Sus aportaciones se
concretaron en la restricción selectiva de tráfico a la ciudad monumental, la
apertura del Centro de Interpretación de
A la recuperación del dinamismo del Centro Histórico cacereño estaba contribuyendo el terciario turístico que favorecía la llegada lenta, pero progresiva de visitantes. Pero este sector tenía que recomponer sus estrategias bajo los nuevos paradigmas de la competitividad: calidad del producto, sostenibilidad de la explotación, e innovación instrumental y gestora, transformando los recursos en productos; desarrollando un marketing innovador; buscando la complementariedad al patrimonio monumental en la oferta alternativa de naturaleza y cultura, para forzar las pernoctaciones; seleccionando cualitativamente al turista por su solvencia y capacidad de gasto; readecuando sustancialmente la infraestructura hotelera, y desarrollando una política de mejora y competitividad del comercio y de los servicios terciarios cualificados.
Sin embargo, los procesos de banalización del ocio (movidas y botellones) por los que el Centro Histórico de Cáceres pretendió auparse a la pseudo-modernidad de los años ochenta provocaron a la larga el efecto contrario al que perseguían, generando problemas ambientales, agresiones físicas al patrimonio, descenso del precio de los inmuebles y deterioro de la calidad de vida de los escasos residentes del Centro Histórico.
De nada sirvieron los intentos normativos de regulación prohibitiva de consumo de alcohol en la calle por la Ley 2/2003, de13 de marzo, de la convivencia y el ocio de Extremadura (BOE 35, 02/03/2003), porque cualquier actividad “cultural” es sinónimo de “botellón” permitido, subvencionado y favorecido por las presiones de los hosteleros, porque su negocio es lo primero, el patrimonio, un muladar de basuras, y el deterioro ambiental un asunto público a costear entre todos.
En suma, el constatado crecimiento turístico de Cáceres tuvo una serie de efectos directos y colaterales que aportaron beneficios a la ciudad en el ámbito económico (inversiones y empleo), cultural (incremento de actividades), rehabilitador (inversiones en el patrimonio) y de imagen exterior con un gran recorrido en el primer decenio del siglo XXI[173]. La industria turística fue el único subsector-locomotora que tiró de la economía española durante la gran crisis de 2007-2017.
En 2012, la materia prima patrimonial de Cáceres radicaba en los Bienes de Interés Cultural (18), que representaban el (15 %) del total provincial, en sus distintas categorías con incorporación de 7 nuevos en los últimos 25 años: Conjunto Histórico (1), Monumentos (14), Zona Arqueológica (1) y Lugar de Interés Etnológico (1), Sitio Histórico (1)[174].
Sobre esta amalgama de recursos patrimoniales, ubicada dentro del perímetro del
Conjunto Histórico, gravitaban las intervenciones de
rehabilitación-refuncionalización, las actuaciones de política turística y las
actividades culturales anuales (Festival de Teatro Clásico y Otoño Musical) y
lúdicas (Festival WOMAD en su vigésima edición en 2011), y que hicieron a
Cáceres acreedora del Pomme d’Òr al Mérito Turístico, otorgado por la Federación
Internacional de Periodistas y Escritores de Turismo (1996) y de la declaración
de la Semana Santa como Fiesta de Interés Turístico Internacional (2011).
[170] AA. VV. (2000): Turismo Cultural:
el patrimonio histórico como fuente de riqueza. Fundación del Patrimonio
Histórico de Castilla y León. Valladolid, pp. 113-138.
[171] Álvarez, Alfonso. (2015): La ciudad como producto versus la ciudad
como obra, o la realidad urbana entre el espacio como renta y el espacio social.
Lección inaugural curso 2015/2016. Instituto Universitario de Urbanística,
Universidad de Valladolid. Valladolid.
[172]
Campesino, Antonio-José y Sánchez, José Manuel. (1999): “Comercio y Turismo en
el Centro Histórico de Cáceres. Aplicaciones estratégicas de un SIG”, en
Campesino, Antonio-José. (Coord.). Comercio,
Turismo y Cambios Funcionales en las Ciudades Españolas, Patrimonio de la Humanidad.
Cámara O.C. I. de Cáceres, Cáceres, pp. 13-59.
[173] Rengifo, Juan Ignacio. (2011): “Evaluación
del papel del turismo en la ciudad de Cáceres, como factor de cambio, en el
periodo 1990-2010”·. XVI Congreso de AECIT, Málaga.
[174] Bienes de Interés Cultural de la Ciudad de Cáceres. (2012): Conjunto Histórico (Palacio de Abrantes, Casa
de los Trucos, Casa Plaza de la Concepción, Casa de la Roca, Iglesia de Santiago,
Convento de San Francisco, Ermita del Espíritu Santo, Santuario de Nuestra
Señora de la Montaña, La
Preciosa Sangre, Casa del Sol, Conventual de San Francisco); Monumentos (Muralla almohade, Ruinas romanas
«Cáceres el Viejo», Casa de las Veletas, Palacio de los Golfines de Abajo, Casa
Mudéjar, Iglesia Concatedral de Santa María, Museo de Bellas Artes, Palacio de
los Golfines de Arriba, Archivo Histórico Provincial de Cáceres,
Oratorio-Enfermería de San Pedro de Alcántara, Palacio del Marqués de Camarena,
Plaza de Toros, Inmueble 13 de la Avenida de España -Casa de los Málaga-,
Palacio de Carvajal); Zona Arqueológica: Cueva de Maltravieso; Lugar
de Interés Etnológico: Poblado Minero de «Aldea Moret»; Sitio Histórico:
Vía de la Plata. Dirección General de Patrimonio Cultural. Mérida.