sábado, 11 de abril de 2026

 LA CIUDAD DE CÁCERES: EXPERIENCIAS PROFESIONALES VIVIDAS (1975-2025)


5.2.1. Plaza Mayor y entorno.

Tras el fracasado Anteproyecto de Ordenación, Diseño y Acondicionamiento de la Plaza Mayor y su Entorno (2001) y el posterior traslado del garaje al aire libre al aparcamiento Galarza (2002), su reordenación seguía siendo una asignatura pendiente. Con la “esperanza” de que la revisión inmediata del nuevo Plan Especial de Protección asumiera el reto, avanzamos en el Proyecto Intramuros fundamentos urbanísticos para debate:

·  Mientras los centros históricos españoles tocaron fondo en 1981 y se levantaron de tal postración en la década de los años 90, incomprensiblemente, el espacio de mayor centralidad, simbolismo y atracción urbana de Cáceres se encontraba deshabitado por carencia rehabilitadora, con numerosos locales comerciales cerrados y en deterioro flagrante por pérdida del valor del suelo central. De la vitalidad de la Plaza Mayor dependía la regeneración en cadena del Casco Antiguo y del Centro Histórico, al ser la rótula de articulación y vertebración del espacio intramuros-extramuros durante más de cinco siglos de historia urbana. El 1 de enero de 2008, el mal denominado ‘Casco Antiguo’ por el PEPRPACC, censaba una población de 5.929 habitantes, el (6,4 %) de la población total (92.344 hab.), distribuida en 6 sub-zonas (Ciudad Monumental -410-, Santiago -1.384-, San Juan -1.241-, Santa Clara -1.245-, Huertas -56-, y José Antonio -1.593-), alojada en unas 3.886 viviendas, de las que 456 (11,7 %) se encontraban sin uso, insertas en 1.756 inmuebles, de los que 650 (37 %) se encontraban muy deteriorados.

·  La rehabilitación de la Plaza Mayor y de su entorno urbano (Centro Histórico) no podía ser ni cosmética, ni de acupuntura, como en cada uno de los frustrados intentos precedentes; habría de ser integral, es decir, morfológica, social, funcional y ambiental. La devolución de la multifuncionalidad perdida debería regular la mezcla compatible de usos dentro de cada edificio, como clave de la dinámica en cascada de todos los restantes. El nuevo P.E. tendría capacidad para determinar el porcentaje de uso en cada edificio, siendo aconsejables el comercial en planta baja y al menos dos tercios de residencial en las superiores.

·  La repoblación residencial con grupos sociales heterogéneos sobre edificios en alquiler o propiedad en la Plaza y calles aledañas, increíblemente abandonadas y degradadas por el monocultivo de bares de ocio nocturno, -como la C/ General Ezponda o "de los bares"-, debería servir para atraer comercio de calidad y servicios terciarios a la zona, superando la obsolescencia comercial decimonónica, que aún anidaba bajo los soportales y que no se compadecía de forma alguna con el carácter de modernidad presumible para una Ciudad Patrimonio Mundial.

·  A partir de ayudas efectivas a la rehabilitación, el liderazgo político municipal había de ejercerse entrando en contacto con cada uno de los propietarios de viviendas y locales para implicarlos en un proceso lento, de acupuntura, que ya se estaba iniciando con la compra en 2007 del edificio de 4 plantas del flanco NE por la empresa salmantina Novaprosa para la rehabilitación de nueve apartamentos y locales con proyecto del arquitecto cacereño Ángel González García.

· Iniciativas, como ésta, y la respetuosa rehabilitación del edificio Valhondo, realizada por el arquitecto cacereño Eleuterio Sánchez Vaca para Hotel Casa Don Fernando (2008), de 3 estrellas y 38 habitaciones, junto a la intervención de mayor calado en el solar del antiguo Colegio de San Antonio en la calle Margallo para el Gran Hotel Don Manuel (2008), de 4 estrellas, 250 plazas y 306 plazas de aparcamiento, estaban ofertando alojamientos turísticos de calidad, promovidos por empresas privadas con visión empresarial de futuro en el proceso de reconquista y regeneración de funciones y servicios en la Plaza y entorno.

Contenido en el Plan Estratégico Intramuros y financiado por la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Extremadura con 4.500.000 de euros, dentro del Plan Director de Intervención en la Plaza Mayor, el Consorcio Cáceres 2016 adjudico en 2008 el Proyecto Básico de Ordenación de la Plaza Mayor de Cáceres a la UTE Me©sa-Thuban (dirigida por los arquitectos Francisco Pol Méndez / Asunción Rodríguez Montejano, y el cacereño Antonino Antequera)[128] y el Proyecto de Ejecución y Reordenación a la empresa Placonsa en 2010, con plazo de terminación en abril de 2011. 

Fig. 37. Proyecto básico de ordenación de la Plaza Mayor de CC. Me©sa-Thuban (2009)

El Proyecto de Ejecución del P.D. debería considerar:

Ø Que la Plaza Mayor de Cáceres, tendría que ser por fin una Plaza,onforme a la caracterización morfológica y funcional de esta pieza básica de la ciudad mediterránea, por cuanto ofrecía nulas posibilidades para su disfrute, estancia y paseo, al ser transitada por 2.000 vehículos diarios. En consecuencia, la peatonalización de la Plaza era imprescindible para su transformación estancial ciudadana. Al afectar al sistema general circulatorio del tráfico rodado de Cáceres. la peatonalización de la Plaza estaría comprendida en el Plan Director de Movilidad y Aparcamientos disuasorios del Conjunto Histórico para residentes y visitantes.

Ø Que las intervenciones sucesivas soportadas no supieron resolver sus condicionantes topográficos de pendiente natural y de irregularidad constructiva, por la presencia de rincones marginales y estrangulamientos en algunos de sus soportales. Carecía, además, de enlaces accesibles entre sus espacios, como el Foro de los Balbos y el Ayuntamiento, cuyas escaleras suponían un impedimento para la accesibilidad de personas con movilidad reducida.

Ø Que, en relación a los elementos compositivos, existía muy poca coherencia entre los pavimentos, con múltiples tipologías que dificultaban el tránsito y no favorecían su aspecto estético. Los bancos, luminarias, bolardos… no eran funcionales y distorsionaban la perspectiva global del conjunto. La ubicación de las terrazas era inadecuada por el descontrol, consentido y negociado por el Ayuntamiento, de excesiva privatización del espacio público, que alteraba el tránsito peatonal.

La remodelación formal de la Plaza Mayor tendría que cumplir las siguientes condiciones:

- Se modificarán sutilmente las rasantes para conseguir una topografía que, respetando la configuración natural de la Plaza, modere su natural inclinación S-N con -9 m entre cotas.

-  Dispondrá de una ‘malla técnica’ en el subsuelo, provista de un sistema modular y flexible de estructuras para instalaciones (eventos, ferias, mercadillos y actividades efímeras), con un sistema de mástiles o soportes verticales y viguetas para entoldados y pérgolas que se anclarán en piezas predispuestas en el pavimento, conectadas a la malla técnica’, para albergar las conexiones de electricidad, alumbrado y medios audiovisuales e informáticos.

Se reestructurarán todos sus espacios. diferenciando varios ámbitos con identidades propias, que enriquecerán la imagen global de la Plaza: su ámbito central regularizado, la “plaza de verano”, la “plaza de invierno”, la “plaza de la música” y la “terraza mirador”.

- Se suprimirá lo superfluo y la ornamentación fatua, con el fin de buscar el equilibrio de lo esencial, a través de la limpia conformación de la superficie de la Plaza con un “pavimento tapiz vibrante” de granito, extendido de forma continua, sin elementos sobresalientes que disturben las vistas hacia el entorno monumental, así como el tratamiento de algunos de los nuevos ámbitos, como la “plaza de verano”, con suelo de terrizo, arbolado y bancos que evoque la relación de la ciudad con la tierra, con el espacio natural y estancial.

- Se diseñará un nuevo mobiliario flexible y adaptado a las distintas necesidades y usos, y la Plaza Mayor contará con elementos verdes desplazables, compuestos por piezas de arbustos o flores de cultivos hidropónicos, con finalidades ornamentales y funciones de confort climático en estaciones calurosas, mediante láminas y surtidores de agua. El alumbrado general tendrá un mínimo impacto visual y se basará en luminarias retráctiles, situadas en los aleros de los edificios, que se accionarán mecánicamente, sobresaliendo en horas nocturnas y retrayéndose, para hacerse imperceptibles, durante el día.

A la postre, por decisión de Leonor Flores Rabazo, Consejera de Cultura y Turismo, se proyectó una “Plaza-Womad”, ideal para la práctica del “botellón multicultural”, sin arbolado, ni sombra, ni agua, ni asientos... Comparen, si pueden, con la Plaza de Antonio Canales (antes Plaza de Italia). Esa sí es hoy una plaza mediterránea sostenible.


[128] Me©sa-Thuban. Pol, F.; Rodríguez, A.; Antequera, A. (2008): Plan Director de Intervención en el Espacio Público del Casco Histórico de Cáceres. Plan Director de Intervención del Centro Histórico de Cáceres. Concurso del Consorcio Cáceres 2016. Cáceres. 77 p.


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