LA CIUDAD DE CÁCERES: EXPERIENCIAS PROFESIONALES VIVIDAS (1975-2025)
4.2. Informe evaluador para ICOMOS sobre la ‘Ciudad Vieja’ de Cáceres, P. M. (2003)
En 1993, la Junta Directiva de ICOMOS-España aceptó mi solicitud de pertenencia, como miembro de número, al Comité Nacional Español de ICOMOS, mano derecha de la UNESCO para la Protección del Patrimonio Mundial, en cumplimiento de la Convención para la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural y de sus Directrices de Aplicación. De 2004 a 2011 fui Vicepresidente y en 2015 abandoné voluntariamente ICOMOS por desacuerdos conceptuales de fondo y forma con la Directiva, que más adelante explicaré.
En cumplimiento de lo normado por la Convención del Patrimonio Mundial, los Bienes inscritos y sus gestores han de rendir cuentas periódicas sobre su estado de conservación. A la ‘Ciudad Vieja’ de Cáceres -desafortunada y nada técnica denominación de ICOMOS-, le correspondió su primera y demorada evaluación en 2003[77], junto al Real Monasterio de Santa María de Guadalupe y al Conjunto Arqueológico de Mérida, informes evaluadores que también tuve el encargo de dirigir y redactar, junto a muy competentes profesionales.
Reseñamos como fortalezas:
El mantenimiento en alto grado de los criterios de autenticidad e integridad del bien; el sobresaliente esfuerzo inversor público y privado en la rehabilitación y refuncionalización de edificios patrimoniales con declaración de BIC para usos universitarios, administrativos, culturales, museísticos, hoteleros y turísticos; la construcción de nuevos contenedores (Archivo Histórico Provincial); el desarrollo del Plan de Excelencia Turística (2001-2004) para posicionar a Cáceres en los circuitos turísticos nacionales e internacionales; las potencialidades de uso de las fachadas de los edificios singulares, plazas y espacios libres, como escenarios permanentes privilegiados para la oferta cultural; la consideración de Cáceres como Capital Cultural de Extremadura (1992), gracias a la aportación impagable de la Universidad; la operatividad de la Comisión de Seguimiento del Plan Especial para el control de proyectos en el ámbito del Conjunto Histórico, y el muy buen hacer de la Oficina del Área de Rehabilitación Integrada (ARI), regulada por Decreto 47/1997.
Argumentamos como debilidades:
La declaración de P. M. sin la vigencia de Plan General de Ordenación Urbana (que definiese el modelo futuro de ciudad), ni de Plan Especial de Protección, que garantizase la planificación y gestión patrimonial del Bien; la carencia delimitadora de la obligada zona-tampón -nada higiénica calificación- circundante de amortiguamiento y respeto para la protección paisajística del perfil de horizonte, perspectivas y visuales -exigencia de la Convención (Sección 2:II)- en aquellas zonas en las que aún no se había destruido; el pésimo estado de mantenimiento de la muralla almohade (fundamento del Criterio (iii) de la declaración), que precisaba de un Plan Director de Restauración; la discutible gestión cultural de macro-eventos, como el Womad, festival étnico empeñado en superar el umbral de carga patrimonial de la Ciudad Histórica; la banalización del ocio por prácticas consentidas de ‘botellón’, que incumplían la Ley 2/2003, de 13 de marzo, de Convivencia y Ocio de Extremadura (DOE 35, de 02-03-2003) y vulneraban el derecho a la ciudad de los residentes y visitantes, y los conflictos de tráfico, accesibilidad y movilidad por carencias de aparcamientos disuasorios en periferia, en detrimento de la peatonalización, entendida como reconquista ciudadana[78].
Propusimos:
Adaptar el obsoleto (PEPRPACC’1990) a los nuevos criterios de la Ley 2/1999, de 29 de marzo, del Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura, porque dicho documento, en demasiadas ocasiones incumplido, libre-interpretado y sistemáticamente modificado a capricho de proyectos de gobiernos municipales de distinta coloración política, había cumplido 13 años de vigencia y su normativa se encontraba desfasada, desajustada de la nueva legislación patrimonial autonómica e inoperante para satisfacer las demandas de una ciudad turística-cultural del Patrimonio Mundial, por lo que urgíamos desde la Comisión de Seguimiento su revisión inmediata.
Delimitar la zona circundante de amortiguamiento y respeto por las fachadas NE-E-SE (Ribera del Marco hasta la Sierra de la Mosca y frente de la Ronda del Puente Vadillo), únicas no tapiadas por el corsé constructivo; revisar y adecuar la normativa al tratamiento de los entornos naturales[79], para que las nuevas intervenciones armonizaran y no distorsionaran el Conjunto Monumental; mantener los espacios actuales no construidos, considerando fuera de ordenación todas aquellas edificaciones que, sin valor patrimonial, alterasen por su tipología, volúmenes, materiales y colores el perfil-silueta y la imagen de la Ciudad Histórica, y no permitir más construcciones en las laderas de la Montaña.
Hicimos constar:
E·n el cuestionario de ICOMOS (II.7.f: Acciones encomendadas), que al insertarse Cáceres en el contexto territorial y socio-económico deprimido de Extremadura, región europea de Objetivo 1, el esfuerzo técnico-administrativo municipal para gestionar, preservar, valorizar y difundir su Patrimonio Mundial sobrepasaba, con creces, la capacidad presupuestaria de la Corporación y requería de asistencia financiera nacional e internacional.
Concluimos:
Que Cáceres, Ciudad del Patrimonio Mundial[80], no podía mezclar la gestión específica de los planeamientos general y especial. Si su Corporación era incapaz de conseguir políticamente un Real Patronato, como los de Santiago y Toledo, al menos debería disponer de un Consorcio de la Ciudad Histórica y mantener operativos los muy eficaces instrumentos de la Comisión de Seguimiento del Plan Especial y del Área de Rehabilitación Integrada (ARI).
Que el grado de protección/deterioro de un centro histórico se juzgó siempre por la capacidad de gestión técnica-administrativa, voluntarismo y liderazgo político de la Corporación con apoyo de la Junta (léase la sinergia de Xerardo Estévez -socialista- / Manuel Fraga -Partido Popular-, ambos gallegos por encima de partidismos políticos, a favor del ambicioso Proyecto Compostela'93) en la compleja tarea de integración de políticas de preservación activa del patrimonio, rehabilitación física, reanimación social, revitalización funcional y recualificación ambiental. Asignatura pendiente en Cáceres, por cuanto las políticas rehabilitadoras elitistas, exclusivamente morfológicas, no habían propiciado la multifuncionalidad social y económica, razón por la cual la Ciudad Vieja de Cáceres se comportaba como un museo al aire libre de veneración a la piedra, desvitalizado por falta de sangre.
Que dichas carencias iban a hipotecar el reto inmediato de formulación del expediente de la candidatura de Cáceres a Capital Europea de la Cultura 2016.
[77]
Campesino, Antonio-José. (Dir.). (2003): Informe
sobre la ‘Ciudad Vieja’ de Cáceres, Patrimonio Mundial. ICOMOS-España, Cáceres.
28 p. Inédito. (Corredactores: Pedro de Manuel González y José María García de
Miguel). (Colaborador geógrafo: Adolfo Chautón Pérez).
[78]
Campesino, Antonio-José. (1986): “La peatonalización ¿reconquista ciudadana o
renovación especulativa?”. OESTE, Revista
de Arquitectura y Urbanismo del Colegio Oficial de Arquitectos de Extremadura,
nº 2. COADE, Badajoz, pp. 121-130.
[79]
Alcón, Guillermo; Guerrero, Milagrosa; Velasco, Carmen. (1993): “Protección del entorno natural del
centro histórico de Cáceres”. Actas del Congreso Internacional de Urbanismo
y Conservación de Ciudades Patrimonio de la Humanidad. Asamblea de Extremadura
y Colegio Oficial de Arquitectos de Extremadura. Mérida, pp. 419-423.
[80] Campesino, Antonio-José. (2006): “Cáceres”, en Comité Nacional Español de ICOMOS. Ciudades Históricas Iberoamericanas. Encuentro Científico Internacional (Madrid-Cuenca, 27 de septiembre a 1 de octubre de 2004). Publicación del Comité Nacional Español de ICOMOS, Subcomité Regional de Ciudades y Poblaciones Históricas del Área Iberoamericana (CIHIB). Monuments and Sites, XIV, Cuenca, pp. 312-343.
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